De resolver problemas a desarrollar personas: el verdadero trabajo del líder

De resolver problemas a desarrollar personas: el verdadero trabajo del líder

Por: Francisco Rosales

Muchas personas llegan a posiciones de liderazgo por una buena razón: son excelentes resolviendo problemas.

Conocen su trabajo. Toman decisiones. Encuentran soluciones. Ejecutan. Cuando algo se complica, otros recurren a ellas porque saben qué hacer.

Y entonces reciben una promoción.

Ahora tienen un equipo.

Al principio, seguir resolviendo funciona. Incluso puede parecer la forma más eficiente de liderar.

Una persona llega con un problema. El líder conoce la respuesta. Se la da. El problema desaparece.

Cinco minutos.

Todos siguen trabajando.

Hasta que aparece el siguiente problema.

Y después otro.

Poco a poco, algo que parecía una fortaleza empieza a producir una consecuencia inesperada: cada vez más decisiones terminan llegando a la misma persona.

El líder se convierte en la persona que sabe, decide, revisa, corrige y resuelve.

Y el equipo aprende exactamente eso:

Cuando no sabes qué hacer, pregúntale al líder.

Aquí aparece uno de los cambios más importantes en el liderazgo y desarrollo de personas:

El trabajo de un líder no es dejar de resolver problemas. Es dejar de ser la única persona capaz de resolverlos. Esta transición está en el centro de la relación entre coaching y liderazgo: desarrollar personas capaces de pensar, decidir y actuar con mayor autonomía.

¿Por qué tantos líderes terminan resolviendo todo?

Antes de hablar de delegación, autonomía o coaching, conviene reconocer algo: existen muy buenas razones para que un líder quiera intervenir.

Resolver suele ser más rápido

Si has enfrentado un problema diez veces y alguien de tu equipo lo enfrenta por primera vez, probablemente puedas solucionarlo mucho más rápido.

Explicar, enseñar o dejar que la otra persona explore alternativas puede tomar más tiempo.

En el corto plazo, resolver tú mismo parece eficiente.

Tienes más experiencia

A veces el líder efectivamente sabe más.

Ha visto situaciones similares, conoce mejor el contexto o puede anticipar consecuencias que alguien con menos experiencia todavía no ve.

Esa experiencia tiene valor.

Eres responsable por el resultado

Si algo sale mal, puede ser el líder quien tenga que responder.

Es comprensible que aparezca el impulso de controlar decisiones importantes.

Resolver problemas probablemente ayudó a construir tu carrera

Durante años, el reconocimiento profesional pudo haber llegado precisamente por demostrar competencia:

Tener respuestas, ejecutar bien, tomar decisiones y solucionar dificultades.

Dejar de ser quien resuelve todo no es solamente un cambio de comportamiento.

También puede ser un cambio de identidad profesional.

Y, además, resolver se siente como ayudar

Cuando alguien llega con una dificultad y tenemos una respuesta, compartirla parece generoso.

Muchas veces lo es.

El problema aparece cuando una conducta útil se convierte en la respuesta automática para prácticamente cualquier situación.

Harvard Business Review describe una tensión muy similar en la transición hacia el liderazgo: muchas carreras comienzan desarrollando expertise y siendo recompensadas por tener las respuestas, pero al pasar a dirigir personas el trabajo requiere cada vez más facilitar que otros puedan encontrarlas.

El costo oculto de ser quien siempre tiene la respuesta

Resolver constantemente puede producir buenos resultados inmediatos.

Pero también puede generar costos menos visibles.

1. El líder se convierte en un cuello de botella

Si cada decisión importante necesita aprobación, revisión o intervención de una sola persona, la capacidad del equipo queda limitada por la capacidad de ese líder.

Cinco personas pueden depender de él.

Luego diez.

Luego veinte.

Pero su día sigue teniendo las mismas horas.

Lo que antes parecía control empieza a convertirse en lentitud.

2. El equipo aprende a depender

Los equipos también aprenden comportamientos.

Si cada vez que alguien presenta un problema recibe inmediatamente una solución, se empieza a instalar un patrón:

problema → líder → respuesta

La alternativa sería desarrollar otro:

problema → análisis → opciones → decisión → acción → aprendizaje

La diferencia no consiste simplemente en quién responde.

Consiste en quién está desarrollando la capacidad de pensar.

3. Las personas tienen menos oportunidades de desarrollar criterio

El criterio no se aprende únicamente observando buenas decisiones.

También se desarrolla tomando decisiones.

Evaluando información.

Equivocándose.

Observando consecuencias.

Corrigiendo.

Volviendo a intentar.

Si alguien más piensa siempre por nosotros, tenemos menos oportunidades de practicar ese proceso.

4. El líder permanece atrapado demasiado cerca de la operación

Cuando una gran parte del tiempo se consume resolviendo situaciones que el equipo podría aprender a gestionar, queda menos espacio para aquello que difícilmente puede delegarse:

  • dirección;
  • estrategia;
  • prioridades;
  • desarrollo de talento;
  • relaciones clave;
  • construcción de sistemas;
  • preparación para el futuro.

El problema no es solamente que el líder esté ocupado.

Es en qué está utilizando su capacidad.

5. La organización depende demasiado de personas específicas

Si todo funciona porque una persona sabe cómo resolverlo todo, existe expertise.

Pero no necesariamente existe capacidad distribuida.

Desarrollar personas permite que el conocimiento, el criterio y la capacidad de decisión comiencen a existir en más lugares de la organización.

Y eso nos lleva a una pregunta importante.

¿Qué significa realmente desarrollar personas?

Cuando hablamos de desarrollo profesional, es fácil pensar inmediatamente en cursos, talleres, evaluaciones de desempeño o planes de carrera.

Todo eso puede formar parte del desarrollo.

Pero el concepto es más amplio.

Desarrollar personas significa ampliar progresivamente lo que alguien es capaz de comprender, decidir, ejecutar y asumir por sí mismo.

Eso puede incluir diferentes dimensiones.

Conocimiento: lo que la persona sabe.

Habilidad: lo que sabe hacer.

Criterio: cómo evalúa situaciones y toma decisiones.

Consciencia: qué comprende sobre sí misma, sus patrones y su impacto.

Confianza: qué está dispuesta a intentar.

Responsabilidad: qué resultados está preparada para asumir.

Por eso, una de las formas más poderosas de desarrollar personas ocurre dentro del trabajo cotidiano.

Una nueva responsabilidad.

Una decisión que antes tomaba el jefe.

Un proyecto más complejo.

Una conversación después de un error.

Una oportunidad para intentar antes de recibir la respuesta.

El desarrollo no ocurre solamente cuando alguien aprende algo nuevo.

También ocurre cuando empieza a ser capaz de hacer algo que antes necesitaba que otra persona hiciera por ella.

El cambio de identidad: de experto a desarrollador

Aquí está probablemente la parte más difícil.

Antes de liderar, gran parte de nuestro valor puede expresarse así:

Mi valor está en lo que yo puedo hacer.

Cuando comenzamos a liderar personas aparece otra dimensión:

Mi valor también está en lo que ayudo a otros a ser capaces de hacer.

Eso requiere comportamientos diferentes.

Y algunos pueden resultar incómodos.

Significa aceptar que alguien quizá haga algo de una manera distinta a la nuestra.

Significa permitir decisiones que no serían exactamente las que nosotros tomaríamos.

Significa tolerar cierta lentitud mientras alguien aprende.

Significa permitir errores razonables.

Significa entregar responsabilidad antes de tener certeza absoluta sobre el resultado.

Y, quizá lo más difícil:

Significa resistir el impulso de demostrar constantemente que nosotros podríamos hacerlo mejor o más rápido.

Desarrollar personas requiere tolerar que alguien aprenda a hacer bien algo que tú podrías hacer más rápido hoy.

El retorno no siempre aparece inmediatamente.

Hoy puede tomar veinte minutos enseñar algo que tú solucionarías en cinco.

Pero la pregunta del liderazgo no es solamente:

¿qué es más rápido hoy?

También es:

¿qué necesitará menos de mí mañana?

5 cambios para pasar de resolver a desarrollar

No se trata de dejar de ayudar.

Se trata de ayudar de una manera diferente cuando la situación lo permite.

1. De responder inmediatamente a diagnosticar primero

Una persona llega y pregunta:

“¿Qué hago?”

Antes de responder, intenta identificar qué necesita realmente.

Puede ser conocimiento.

Puede ser claridad.

Puede ser apoyo.

Puede ser una decisión del líder.

O puede ser simplemente espacio para pensar.

Una distinción sencilla puede ayudar:

¿No sabe cómo? → Enseña.

¿No tiene información suficiente? → Informa.

¿La decisión te corresponde a ti? → Decide.

¿Tiene capacidad para pensarlo? → Pregunta.

Esta es precisamente una de las ideas centrales del coaching como estilo de liderazgo: coaching es una posibilidad dentro del repertorio del líder, no la respuesta adecuada para todas las situaciones.

2. De dar instrucciones a desarrollar criterio

A veces necesitamos decir:

“Haz esto.”

Pero cuando la situación lo permite, podemos ir un nivel más profundo.

En lugar de enseñar únicamente cuál es la respuesta correcta, podemos enseñar cómo pensar la situación.

Por ejemplo:

¿Qué variables deberíamos considerar?

¿Cuál es el riesgo más importante?

¿Qué información te falta?

¿Cómo afectaría esta decisión al cliente?

¿Qué alternativa elegirías y por qué?

El objetivo cambia.

No queremos que la persona recuerde solamente qué hicimos esta vez.

Queremos que desarrolle criterios que pueda utilizar la próxima vez.

3. De delegar tareas a delegar responsabilidad

Delegar no siempre desarrolla.

Podemos entregar muchas tareas y seguir conservando todas las decisiones.

Por ejemplo:

“Haz esta presentación siguiendo estas instrucciones y tráemela para revisarla.”

Eso delega ejecución.

Otra conversación podría ser:

“Necesitamos lograr este resultado. Estos son los límites y los recursos disponibles. Quiero que tú propongas cómo abordarlo.”

Eso empieza a delegar responsabilidad.

Desarrollar personas implica ampliar progresivamente no solamente qué hacen, sino también:

  • Qué decisiones pueden tomar
  • Qué problemas pueden asumir
  • Qué resultados pueden gestionar
  • Qué nivel de incertidumbre pueden manejar

Delegar responsabilidad no significa abandonar a la persona.

Significa ampliar su espacio de acción con el nivel de apoyo adecuado.

4. De corregir errores a extraer aprendizaje

Cuando algo sale mal, la reacción más rápida suele ser corregir.

Pero existe otra pregunta:

¿Qué queremos que esta persona pueda hacer diferente la próxima vez?

Una conversación puede explorar:

¿Qué ocurrió?

¿Qué información utilizaste para decidir?

¿Qué no viste en ese momento?

¿Qué aprendiste?

¿Qué harías diferente?

El error sigue teniendo consecuencias.

La responsabilidad no desaparece.

Pero además de corregir el resultado, intentamos aumentar capacidad.

Esta es una de las contribuciones que las habilidades de coaching pueden hacer al liderazgo: crear conversaciones en las que reflexión, responsabilidad y acción puedan ocurrir juntas. ICF incluye precisamente el desarrollo, el aprendizaje continuo y el uso de habilidades de coaching por managers y líderes entre los componentes de culturas organizacionales orientadas al coaching.

5. De medir solamente resultados a observar capacidad

Los resultados siguen siendo fundamentales.

Pero si queremos desarrollar personas, podemos añadir otra pregunta:

¿Qué puede hacer hoy esta persona sin mí que hace seis meses todavía no podía hacer?

Tal vez ahora dirige una reunión.

Toma una decisión.

Gestiona un cliente difícil.

Entrega feedback.

Resuelve un conflicto.

Lidera un proyecto.

Ayuda a otra persona.

Eso también es evidencia de crecimiento.

Y quizá sea una de las formas más interesantes de evaluar el desarrollo:

No solamente cuánto produce alguien, sino cuánto se ha ampliado aquello de lo que puede hacerse responsable.

Desarrollar personas no significa abandonarlas

Existe otro extremo que tampoco funciona.

El líder deja de controlar todo, escucha hablar de autonomía y concluye:

“Perfecto. Ahora resuélvelo tú.”

Eso no necesariamente desarrolla.

Puede simplemente dejar a la persona sola.

El desarrollo necesita una combinación adecuada de:

Desafío + apoyo.

Una forma sencilla de visualizar esa progresión es:

Yo hago → hacemos juntos → tú haces con apoyo → tú haces → tú enseñas a otro

No todas las tareas tienen que recorrer exactamente ese camino.

Pero el principio importa.

Al principio alguien puede necesitar observar.

Después practicar acompañado.

Después tomar responsabilidad mientras el líder sigue disponible.

Hasta que finalmente puede operar con autonomía.

Y quizá, con el tiempo, desarrollar a alguien más.

El objetivo no es eliminar el apoyo.

Es hacer que el tipo de apoyo evolucione a medida que aumenta la capacidad.

¿Cuándo debería el líder resolver directamente?

Hablar de desarrollar personas no significa romantizar la autonomía.

Hay momentos en los que un líder debe intervenir, decidir o resolver.

Cuando existe una crisis o urgencia

Si el costo del tiempo es alto, puede ser necesaria dirección clara.

Cuando existe un riesgo significativo

Seguridad, cumplimiento normativo, decisiones financieras importantes u otros contextos pueden requerir límites mucho más estrictos.

Cuando la persona todavía no tiene conocimientos fundamentales

No todo se descubre mediante preguntas.

A veces alguien necesita que le enseñen.

Cuando el líder posee información que el equipo no tiene

No tiene sentido pedir una decisión informada a alguien a quien le falta información esencial.

Cuando la decisión corresponde legítimamente al rol del líder

Hay responsabilidades que no deben delegarse simplemente porque queremos desarrollar autonomía.

La intención no es crear una organización en la que nadie dirige.

Es reconocer qué decisiones podrían comenzar a ocurrir en otro nivel.

El objetivo no es que el líder deje de resolver problemas. Es que deje de resolver automáticamente problemas que otras personas ya podrían empezar a asumir.

Cómo saber si realmente estás desarrollando a tu equipo

Podemos hablar mucho sobre empowerment, autonomía y desarrollo.

Pero algunas preguntas pueden ayudarnos a observar qué está ocurriendo realmente:

¿Las mismas personas siguen trayéndome los mismos tipos de problemas?

¿Mi equipo puede tomar decisiones importantes cuando yo no estoy disponible?

¿Existen responsabilidades que hace seis meses eran mías y hoy alguien más puede asumir?

¿Estoy creando nuevos líderes o solamente buenos ejecutores?

¿Quién dentro de mi equipo podría asumir una parte de mi rol mañana?

¿Las personas necesitan mi aprobación porque realmente es necesaria o porque así aprendimos a trabajar?

¿Cuando alguien se equivoca, mi primera reacción es tomar nuevamente el control o ayudarle a aprender?

¿Mi equipo me necesita principalmente para pensar por ellos o para ayudarlos a pensar mejor?

Las respuestas pueden ser incómodas.

Pero también pueden mostrar dónde existe una oportunidad de desarrollo.

¿Qué papel tiene el coaching en el desarrollo de personas?

Coaching puede ser una herramienta especialmente valiosa porque cambia quién realiza parte del trabajo de pensar.

En lugar de intervenir automáticamente con interpretación, consejo o solución, el líder puede utilizar:

  • escucha
  • preguntas
  • reflexión
  • feedback
  • generación de consciencia
  • exploración de alternativas
  • responsabilidad
  • acción

ICF distingue explícitamente a los managers y líderes que utilizan habilidades de coaching y señala que esas habilidades pueden incorporarse a conversaciones cotidianas para favorecer desarrollo y mayor ownership del trabajo.

Pero hay una distinción importante:

Coaching es una herramienta para desarrollar personas. No es la única.

Un líder también desarrolla mediante:

enseñanza.

mentoría.

feedback.

delegación.

experiencias nuevas.

responsabilidades progresivamente más complejas.

observación.

modelamiento.

práctica.

Por eso, el objetivo no debería ser convertir cada conversación en coaching.

Debería ser ampliar nuestra capacidad para decidir qué intervención ayudará más a esta persona a crecer en este momento.

Si quieres profundizar específicamente en ese repertorio, puedes explorar también Habilidades de coaching para líderes que no aspiran a ser coaches y Coaching como estilo de liderazgo: qué es, cómo funciona y cuándo usarlo.

De desarrollar personas a desarrollar una organización

Cuando un líder desarrolla la capacidad de otra persona, el efecto empieza a sentirse dentro de un equipo.

Cuando muchos líderes lo hacen de manera consistente, empieza a ocurrir algo más grande.

El conocimiento deja de concentrarse.

Aparecen nuevas personas capaces de tomar decisiones.

La responsabilidad puede distribuirse.

Los equipos pueden resolver más sin escalar cada situación.

Surgen nuevos líderes.

La organización aumenta su capacidad para operar más allá de unas pocas personas indispensables.

Ese es uno de los motivos por los que el desarrollo de personas no debería verse solamente como un beneficio para el empleado.

También es una cuestión de capacidad organizacional.

Las investigaciones de ICF sobre culturas de coaching sitúan precisamente la formación de managers y líderes, el aprendizaje continuo y el desarrollo de capacidades entre los elementos que ayudan a integrar coaching en la forma cotidiana de trabajar de una organización.

Y ese será uno de los próximos niveles que exploraremos en esta serie sobre liderazgo: qué sucede cuando estas prácticas dejan de depender de un líder individual y empiezan a formar parte de una cultura.

El verdadero trabajo del líder

Convertirse en líder no vuelve irrelevante aquello que nos hizo buenos solucionadores.

La experiencia importa.

El criterio importa.

Saber tomar decisiones importa.

Pero el liderazgo añade una responsabilidad diferente.

Ya no se trata solamente de preguntarnos:

¿Soy capaz de resolver este problema?

También necesitamos preguntarnos:

¿Quién más podría aprender a resolverlo?

Porque si todas las respuestas continúan concentradas en una sola persona, quizá tengamos un gran experto al frente del equipo.

Pero todavía queda trabajo por hacer como líder.

El objetivo es que, con el tiempo, la capacidad para pensar, decidir, resolver y liderar empiece a existir en más personas.

Por eso:

Tu valor como líder no está solamente en los problemas que sabes resolver. También está en los problemas que tu equipo aprende a resolver sin ti.

Preguntas frecuentes sobre liderazgo y desarrollo de personas

¿Qué significa desarrollar personas como líder?

Significa ayudar a ampliar progresivamente lo que una persona puede comprender, decidir, ejecutar y asumir por sí misma. El desarrollo puede incluir conocimientos y habilidades, pero también criterio, consciencia, confianza y responsabilidad.

¿Cómo puede un líder desarrollar a su equipo?

A través de una combinación de enseñanza, feedback, coaching, mentoría, delegación, nuevas experiencias y responsabilidades progresivamente más complejas. La clave es ajustar el nivel de desafío y apoyo a la capacidad actual de cada persona.

¿Por qué un líder no debería resolver todos los problemas de su equipo?

Porque resolver constantemente puede generar dependencia, reducir las oportunidades de desarrollar criterio y convertir al propio líder en un cuello de botella. Eso no significa dejar de resolver, sino identificar qué problemas otras personas ya están preparadas para empezar a asumir.

¿Qué papel tiene el coaching en el desarrollo de personas?

El coaching ayuda a generar reflexión, consciencia, alternativas, responsabilidad y acción. Puede ser especialmente útil cuando una persona tiene suficiente conocimiento para pensar una situación por sí misma y necesita desarrollar criterio en lugar de recibir simplemente una instrucción.

¿Cuál es la diferencia entre delegar y desarrollar?

Delegar significa transferir una tarea o responsabilidad. Desarrollar implica que, como resultado de esa experiencia y del apoyo recibido, aumente la capacidad de la persona. Una tarea puede ser delegada sin producir mucho aprendizaje; una buena delegación puede diseñarse intencionalmente para desarrollar nuevas capacidades.

¿Quieres aprender a desarrollar personas desde una mirada de coaching?

El coaching profesional ofrece herramientas para escuchar con mayor profundidad, generar consciencia, trabajar con fortalezas y acompañar a otras personas a asumir responsabilidad sobre sus decisiones y acciones.

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Imagen de: Vitaly Gariev

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Francisco Rosales

Francisco Rosales

Co-fundador y CMO en Dara. Instructor y consultor de negocios y marketing en Los Angeles, California. Creador de cursos en linea.

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